Historia del desfile de silleteros

Historia del Desfile de Silleteros
V Desfile de silleteros por la avenida Junín, 1963. Foto: Diego García.

La creciente transformación urbana de Medellín de principios del siglo XX, cuando se inauguraron las primeras industrias que comenzaron a acentuar la diferencia entre el campo y la ciudad, llevó a la realización de diferentes actividades para resaltar la cultura campesina de manera que se mantuvieran vivas las tradiciones ancestrales.

Por ello, una entidad llamada Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín realizó desde 1906, un evento llamado “Exposición Anual de Flores, Frutas y Hortalizas”. Más tarde, hacia 1917 se creó la “Fiesta de las Flores” como una actividad centrada en eventos privados y exclusivos para el sector más pudiente de la ciudad. Hacia 1950 entre el 2 y 7 de octubre, se realizó la “Semana Cívica” y en este marco se celebró el “Día de la Flor” que, en 1956 fue institucionalizado mediante un decreto municipal del alcalde Jorge Restrepo Uribe.

La primera Feria de las Flores, que duró cinco días y comenzó el 1 de mayo de 1957, fue organizada por Arturo Uribe Arango director de la Oficina de Turismo y Fomento de Medellín, quien invitó a 40 silleteros de Santa Elena, que tradicionalmente llegaban los fines de semana a vender sus productos en diferentes barrios e iglesias de la ciudad, para que realizaran una exposición de flores en el atrio de la Catedral Metropolitana y un desfile por la carrera Junín. La gran acogida que tuvo este programa entre los habitantes, llevó a realizar un desfile más vistoso y de mayor recorrido en los años siguientes.

Así entonces, en 1958 se organizó un segundo Desfile con la participación de 100 silleteros que partieron del Teatro Pablo Tobón Uribe y, después de recorrer la Avenida La Playa y la carrera Junín, finalizaron en el Parque de Bolívar, generando mayor satisfacción y acogida entre los habitantes de Medellín.

Desde entonces los nativos y nativas de Santa Elena han realizado, de manera ininterrumpida el Desfile de Silleteros que, no en vano, se ha constituido en un distintivo internacional de la ciudad, debido a que atrae a un alto porcentaje de habitantes del Valle de Aburra y a miles de turistas de Colombia y el mundo, que no dejan de sorprenderse por la belleza y variedad de las flores; por la creatividad de las silletas; y por la fuerza y resistencia de los silleteros y silleteras que transportan con satisfacción sus pesadas silletas.